“Inter­pela­ciones a la for­ma­ción docente desde la per­spec­tiva de género en con­tex­tos de difer­en­cias desigualadas.”



Ana de Anquín,; María Euge­nia Bur­gos; María Dolores Bazán; Gabriela Soria; María Ánge­les Bensi; Sara Orel­lana y Adri­ana Quiroga.

Resumen de ponencia:

Nue­stro itin­er­ario se inscribe en el intrin­cado campo de la for­ma­ción docente en Salta, al norte de Argentina. Pen­samos acerca de la inclusión de la per­spec­tiva de género como con­tenido especí­fico en la for­ma­ción docente. El año 2006 como punto de con­senso sociopolítico con­sti­tuyó un pun­tapié ini­cial para delin­ear no solo con­tenidos y propósi­tos ori­en­ta­dores, sino tam­bién el despliegue y resis­tida legit­i­mación en planes y prop­ues­tas de la for­ma­ción docente por incor­po­rar miradas desde los géneros, sex­u­al­i­dades y dere­chos en la for­ma­ción de docentes. Nos pro­ponemos dar cuenta de este camino, los retos que implica dejar de sosla­yar la con­sid­eración del género en las políti­cas de for­ma­ción de docentes, en con­tex­tos de pro­fun­das difer­en­cias que desigualan. El mar­cador “género” se con­sti­tuye en estos ter­ri­to­rios de con­trastantes bre­chas, en una difer­en­cia desigual­ada o que desiguala.

El encuadre que sosten­emos habilita un andar sospe­choso por/​con las cat­e­gorías que nos enseñaron nos definían o decían algo respecto de nosotros mis­mos. Múlti­ples inter­pela­ciones se tejen en torno a nat­u­ral­iza­ciones apre­hen­di­das, a bina­ris­mos escindentes, prob­lema­ti­zando los pilares de la nor­ma­tivi­dad esco­lar. Apos­ta­mos a desmon­tar car­gas sex­is­tas, homofóbi­cas, androcén­tri­cas de las insti­tu­ciones educa­ti­vas, dese­ando tra­mar otras posi­ciones dis­cur­si­vas y exis­ten­ciales que habiliten el reconocimiento, la enun­ciación de expe­ri­en­cias trans­for­mado­ras de los con­tex­tos que construimos.

Con­ta­mos con un marco jurídico destaca­ble, que otorga legit­im­i­dad a esfuer­zos cotid­i­anos por una for­ma­ción “otra”, una nueva ped­a­gogía de las difer­en­cias, reivin­dica­tiva de resisten­cias, memo­rias e his­to­rias colec­ti­vas donde cada una, un*, halle espa­cio para su voz, su cuerpo y expe­ri­en­cia. Ponemos en valor pen­samien­tos y hac­erse desde ped­a­gogías fem­i­nistas que nos invi­tan a seguir revisando nue­stro hacer en la trasmisión. Como for­mado­ras creemos sus­tan­cial revisar la for­ma­ción docente que ponemos en acto, y si ésta pro­mueve otras for­mas de rela­ciones –entre las per­sonas impli­cadas en el acto político de formar/​nos-​, más eman­ci­pado­ras y colectivas.